Arte Terapia

La finalidad de estas palabras es la de instaurar ante todo una nueva consciencia de trabajo por parte de PARTICIPANTES (pacientes) e INTERVENTORES (terapeutas).
Me tomo el atrevimiento de generar estos nuevos denominadores como punto de partida de lo que creo que debería ser el vínculo entre pacientes y terapeutas.

Los objetivos de nuestro trabajo parten de la “firme creencia” de que cualquier persona, bajo cualquier patología puede ser positiva y notoriamente modificada en sus pensamientos, conductas, capacidades, vínculos interpersonales, comunicación, expresión, calidad de vida, etc, a través de diferentes técnicas de actuación y musicoterapia que es la rama artística desde donde abordamos el taller.

En cuanto a objetivos generales trabajamos todo lo que tiene que ver con la grupalidad y las desinencias directas de formar parte de un grupo, es decir que el grupo además de ser un bat grund individual y colectivo , es un reflejo a nivel micro de lo que en macro refleja la sociedad.
En cuanto a objetivos particulares apuntamos directamente a la individualidad de cada participante reforzando los aspectos que estén disminuidos.

A partir de esta pequeña introducción a nuestro campo de trabajo debo dejar expresamente aclarado que las experiencias que realizamos en nuestros encuentros son de un orden casi metafísico, por lo que pueda resultar de abstracto el discurso.

En el comienzo propongo una nueva forma de vínculo entre paciente y terapeuta, los llamo PARTIICIPANTES e INTERVENTORES, a partir de esta vinculación ambos trabajan en el mismo plano, con el mimo compromiso, con las mismas condiciones en cada encuentro.
Los interventores nos vemos comprometidos desde la propuesta de actividades y como mediadores de los diferentes matices que toma el encuentro; y sobre todo como transformadores de la información que cada participante trae en una tarea concreta para visualizar (Ejemplo: Guillermo debe aprender a ordenar su cuarto, a través de charlas e improvisaciones con compañeros abordamos este aspecto).
Los participantes son completos responsables de su persona y de las decisiones que toman durante el encuentro (lo que pretendemos con esta actitud es generar una nueva confianza en cada persona, el simple hecho de decidir participar en una canción o un trabajo de relajación la obliga a estar presente además de hacerse cargo de las consecuencias de su decisión)
Están invitados a comprometerse desde la propuesta de actividades hasta el planteo de dificultades (personales-interpersonales-grupales)
Dentro de este marco operativo buscamos fundamentalmente en cada persona reafirmar cada vez más profundamente el “estar presente”, “aquí y ahora”

Personalmente creo que la motivación que va acompañada de una pasión puede ser un camino de destape para aquellas personas que se encuentran limitadas psíquica y emotivamente.
Considero que el arte es el puente más directo que lleva a la búsqueda de una pasión y a su desarrollo además de generar una acción terapéutica en si misma ya que trabajamos con lo que el participante tiene y no con lo que le falta o no le sale.
A partir de que una persona se siente transformada, sorprendida, in-comodada, por una nueva sensación, porque consiguió estar atento en una conversación, cuando acompañado de una canción puede sostener una imagen en su cabeza, cuando son capaces de mantener la concentración y entregarse a una relajación guiada cada vez más abiertamente aparecen las redes de lo metafísico que se produce en ese encuentro y no en otro.
Entonces cada encuentro de los participantes con los interventores son siempre una experiencia única que comienza cuando inicia el encuentro y termina cuando es la hora de retirarnos.
Cuando me refiero a las redes de lo metafísico digo que el hecho de entregarse cada vez a un nuevo encuentro nos obliga a activar mecanismos de compromiso con uno mismo, con el compañero, con la grupalidad del encuentro, con lo que traigo ese día en mi corazón, en mis pensamientos, con mi estado de ánimo, con lo que estoy dispuesto a entregar y con lo que no.
Y si bien puede que al comienzo un participante no sea capaz de entender todo lo que acabo de describir, es la grupalidad, la unión de las personas dispuestas a generar algo nuevo la que garantiza y respalda el movimiento energético que tan claramente vivimos y vemos reflejado en los cuerpos de los participantes cada viernes.


Desde que comenzamos las reuniones entre psiquiatras, psicólogos, terapistas ocupacionales y talleristas veo como ingresan a la sala los participantes, veo como se van modificando sus rostros, su actitud corporal, sus ganas de participar en las actividades, escucho las temáticas que surgen, se develan prejuicios, se aprende a tener paciencia ante lo que no se entiende o no sabe como es, se controla la ansiedad de escuchar una canción que trae feos recuerdos.
Hay participantes que ingresan físicamente derrumbados y logran desde una tonicidad muscular diferente, hasta seguir el comprar de una canción que se improvisa musicalmente, logran expresar ideas que generan vergüenza (como por ejemplo que se le dice a una mujer, como se la trata) logran reírse a carcajadas.
Personalmente me inunda de felicidad modificar de tal modo a una persona.
Siento profundamente que debemos cambiar nuestro paradigma de trabajo.
Debemos creer que sí son capaces hasta de lo más increíble, sólo de ese modo puede tenderse la confianza del amor sincero, solo de ese modo un ser puede entregarse a otro.
Pensemos en la responsabilidad de amor que tenemos con estas personas, más allá de cualquier técnica, de cualquier forma de medicina, entendamos que lo que entregamos primero no tiene que ver con la sabiduría de la razón, sino con la confianza de que juntos podrán encontrar algo mejor para la vida de cada uno.
Porque de esto se trata.
Para mi este trabajo es una filosofía de la nueva vida que quiero compartir, en la que creo que todos pueden participar y de la que siempre se obtiene algo positivo y revelador.
Pensemos en borrar de nuestras vidas el acierto y el éxito (no así la posibilidad de vivir como seres afortunados) y caminemos con los mismos riesgos, los que ayudamos y los que son ayudados porque es sólo de esta manera cuando creo que se produce el intercambio.